sábado

La nueva diversión



Las redes sociales le están haciendo un flaco favor a la Ortografía. Podría entender que se escribiese con abreviaturas cuando se enviaba un sms que cobraba la compañía telefónica. Sin embargo, ya no es necesario ese lenguaje abreviado. Aunque, seguimos dándole patadas a nuestra lengua cada vez que escribimos un Whatsapp o que publicamos una entrada en Facebook, Twitter o Tuenti.

Las redes sociales se han convertido en una de las mayores distracciones de nuestros jóvenes. Es raro que en cualquier centro educativo haya un alumno que no tenga móvil. Eso se ha convertido en un derecho inalienable. Me puede importar un bledo lo que haga o deje de hacer mi hijo en el Instituto, pero su móvil que no se lo toquen.
Es una falta de respeto consentida por muchos. Se está impartiendo clase y hay alumnos mandando whatssap o tuit (la Academia pide que se escriba así), o haciendo fotografías o vídeos de la clase. Pero la falta de respeto es hacia la ortografía y hacía la Educación, sobre todo. Que niños de entre doce y quince años escriban en las redes lo que escriben o publiquen algunas fotos que publican es para sentir vergüenza ajena.
Las redes sociales se han convertido en una extensión más de la personalidad. El crecimiento del mundo virtual, no obstante, también ha traído nuevas formas de delinquir o, cuanto menos, de opinar de manera deliberada de las personas sin pensar en las posibles consecuencias que puede acarrear.
No va a servir de nada. Pero aconsejamos a los padres de nuestros alumnos más jóvenes que consideren las siguientes premisas:
a.  Hay que ayudar a nuestros hijos a crear su propia cuenta de e-mail en proveedores gratuitos donde no tienen que dar información personal. Y hay que explicarles la importancia de no facilitar nunca sus datos, que no deben nunca facilitar su dirección, número de teléfono u otra información familiar o personal, como la escuela a la que van o dónde les gusta jugar.
b.  Hay que explicarles qué es el phising, y ayudarles a entender una parte de los riesgos a los que se exponen ellos mismos y a la familia en general.
c.  Debe ayudar a los niños/as y adolescentes entender cómo mantener una experiencia positiva en el uso de Internet, aprovechándolo al máximo para encontrar la mejor información de consulta, amigos y diversión, sin exponer su privacidad.
d. Es recomendable conocer qué actividades realizan sus hijos en Internet. Además de saber qué tal les ha ido el día en el colegio, con sus amigos,... podemos preguntarles y hablar acerca de su día en Internet.
e.  Si alguien pide datos personales por Internet, lo mejor es abandonar la conversación con esa persona.
Y es que son muchos los peligros que acechan en la red. Exponemos algunos de los principales:
1.    El acoso en línea o cyberbullying es un fenómeno que alarma a padres y autoridades, ya que va en aumento, con el crecimiento de las redes sociales y el tiempo cada vez mayor que dedican los niños y adolescentes en estos espacios. Intimidación, exclusión y maltrato son caras de un mismo problema. Mensajes hirientes, intimidatorios y humillantes se envían a diario generando miedo y dolor en las víctimas y la diversión del acosador. Secretos descubiertos, rumores falsos, reputaciones arruinadas,…. Este es uno de los principales peligros de las redes sociales. Un problema que puede empezar en la escuela, como un “juego” (¡vaya jueguecito!) entre amigos pero que también puede involucrar a gente adulta que aprovecha la facilidad de crear perfiles falsos en estas plataformas.
2.    Incitación al odio. Prejuicios, mensajes de odio, intolerancia y llamados a la violencia contra una persona o grupos de personas a causa de su raza, religión, nacionalidad o ideas políticas, se multiplican y amplifican también en las redes sociales.
3.    El phishing. Es una modalidad de fraude que se caracteriza porque el usuario es llevado al engaño haciéndole revelar todos los datos de acceso de su cuenta mediante la invitación a una página falsa idéntica a la de una red social. Al hacer clic, el usuario creerá por la apariencia tan parecida que se trata de un sitio de confianza e iniciará sesión normalmente. Una vez que los datos son obtenidos, la página redireccionará al sitio original y el usuario no se habrá dado cuenta hasta que su cuenta sea manipulada para fines fraudulentos como enviar spam a sus contactos o convencerlos de instalar algún programa malicioso, aprovechando su confianza. Su información privada también puede ser vendida junto a la de otra miles de cuentas en el mercado negro.
4.    Problemas de privacidad. Para muchos, las redes sociales se han convertido en archivos diarios cargado con riquísima información sobre sus vidas. Desde datos básicos y de contacto, hasta información acerca de sus amigos, sus trabajos, aficiones, rutinas y actividades contadas en fotos y comentarios. Sin embargo, aunque nos han facilitado compartir parte de nuestra vida, también inspiran temor y suspicacias sobre cómo son administrados esos datos sensibles.
5.    Pérdida de productividad. Algunas personas no logran controlar el tiempo que pasan revisando sus redes sociales, llegando incluso a interferir con otras actividades como el estudio y el trabajo.
 De todas maneras, al Centro Educativo no hay motivo para traer el móvil. Si una familia debe contactar con su hijo puede llamar al centro. Y viceversa. El móvil en el centro acarrea una conducta disruptiva en el alumnado.